Entre la docencia y mi profesión.
Por Sergio Ramírez Durán sramirez_entre la…
Mi profesión de origen es de Ingeniero Metalúrgico, en un relato anterior comentaba que cuando me inicie como docente, estaba trabajando como ingeniero en la industria de la fundición,y di el curso denominado: “Operación y manejo en la sección de fusión”, a los operarios de los hornos de crisol, como parte de un programa de capacitación en la sección de fusión con la finalidad de optimizar y eficientar las operaciones del área de fusión, en abril de 1981, con un buen logro, por los resultados que se obtuvieron y que redundo en mi salario y en ser enviado a cursos de capacitación gerencial.
Y también relataba que en enero de 1983, sobrevino una crisis económica y fui reajustado en mi trabajo. En febrero de este mismo año, un familiar me sugirió solicitar trabajo como docente en la UVM y fui aceptado como profesor de dibujo técnico, posteriormente incursione diferentes materias académicas, El 26 de noviembre de 1983, una compañera profesora que conocí en la del Valle, contribuyó para que ingresará a dar clases en la ENEP Unidad Acatlàn-UNAM, pero las necesidades económicas de la familia rebasaban a mi ingreso económico, con el inconveniente, que volví a estudiar nuevamente materias que ya había estudiado, este panorama, me motivo a buscar trabajo de nueva cuenta en la industria, y quien busca encuentra, a principios de abril de 1984, reingrese a la industria con muy buen éxito profesional, hasta enero de 1995, en donde de nueva cuenta, se dio otra crisis económica.
Cuando trabajaba con el señor Gerd Luter, en la fundición Austral, teníamos momentos en que platicábamos, en relación de la Alemania de la posguerra, y me decía que algo similar a las crisis económicas que se vivían en México y lo que él vivió en su país, y digo algo similar porque ellos vivieron algo mucho peor, después de la guerra, no tenían nada, solo los más adaptados y tenaces sobrevivían, él a pesar de venir a arrancar una fundición en este país, era solamente un obrero que fue capacitado, trabajo y estudio duramente para capacitarse, me comentaba que en su país, no había profesionistas, la gran mayoría era gente de trabajo y que las empresas mejores eran las protegían y mantenían permanentemente a sus trabajadores, no jugaban con ellos, como aquí en México.
Las tres situaciones anteriores las saco a colación, porque hay que entender que solo vivimos etapas, solo vivimos situaciones, en las que hay que entender que hay cambios y hay que adaptarse, como siempre se habla en los cursos, no hay que resistirse al cambio, aunque nos rezaguemos tenemos que empatarnos, hay que ponerse la camiseta, lo pasado allá se quedo.
Y es mejor verlo así, finalmente no debemos limitarnos, es trabajo y hay que hacerlo con alegría, con responsabilidad, no existe conocimiento que no se pueda aprender, el límite es uno.
En la industria tuve trabajadores que desarrollaban programas de producción, en educación tengo alumnos que llegan a adquirir competencias laborales, unos esperan recibir una recompensa económica, los segundos un conocimiento, una habilidad, una destreza, para aprender una forma de trabajo, recibir a futuro una recompensa económica. Pero si como maestro, como docente no se es capaz de entender y dar sentido a sus enseñanzas hacia los alumnos, solo estamos medrando el presupuesto y nuestros intereses son diferentes a nuestro trabajo y no veremos resultados que nos brinden satisfacciones.
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